La consola más poderosa del Mundo

The Xbox One X is $499.99, a price that’s an absolutely terrible idea if Microsoft’s goal was to increase its market share. The press event also didn’t mention any features that didn’t have to do with gaming, squashing the rumors that the console was going to basically turn into a Windows 10 box that fits under your TV.

That doesn’t mean that those features aren’t coming, but Microsoft knew that it had to focus on its software lineup and it was very much successful on that front. This is a lineup that’s going to benefit everyone who has any Xbox One console, and it’s wild to think there will be three of them before the end of the year.

Between the Xbox One S and the Xbox One X — and figuring out which console customers are asking about over the phone is going to be a nightmare for retail employees — Microsoft is all over 4K televisions and HDR. The question is whether anyone actually cares enough about those things to steal any of Sony’s thunder, especially when the PlayStation 4 Pro is available for $399.99, and that’s assuming no price drop tomorrow.

The Xbox One X is going to be a hard sell at that price, but Microsoft did win itself the ability to state that it has the most powerful console on the market, and the press event featured some pretty impressive announcements that make the Xbox platform even more attractive. And hell, they can always drop the price of the Xbox One X later (SOURCE: Polygon)

La magia de Netflix

Netflix compite contra todos y contra nadie a la vez. El gran almacén de vídeo digital es una novedad en sí mismo. Suple a la televisión pero no tiene anuncios y no emite una programación única, sino que cada cual la adapta a su gusto. Sin embargo, sí lanza series en un momento concreto en todo el planeta, pero rompe de nuevo el molde al no soltar capítulos semana a semana. Todo se puede consumir de una vez.

Netflix se puede ver en casi cualquier pantalla y, cada vez más, crea sus propias series y películas, pero tampoco es una productora al uso. Existen otras aplicaciones de vídeo, aunque ninguna cuenta con una tecnología tan afinada. Netflix se ha convertido en la plataforma de consumo de vídeo preferida en Internet.

entre el Festival de Cannes, un icono de la industria cultural francesa, y Netflix, la plataforma norteamericana de cine en línea con 100 millones de clientes en todo el mundo. En esta 70ª edición, el certamen ha proclamado un cambio en las reglas del juego para que, desde 2018, las películas que no vayan a ser estrenadas en salas francesas no puedan competir por la Palma de Oro. Hollywood impone algo parecido: las candidatas a un oscar a mejor película deben haberse exhibido al menos siete días seguidos tres veces al día en cines de Los Ángeles. Es la respuesta a Netflix, que tras concursar en Berlín y Venecia —que sí lo permitieron— ha llegado a Cannes con dos películas de factura propia que no va a exhibir en Francia. El propio Pedro Almodóvar, presidente del jurado, cerró filas con el festival: “Netflix es una nueva plataforma para ofrecer contenido de pago, lo cual en principio es bueno y enriquecedor. Sin embargo, esta nueva forma de consumo no puede tratar de sustituir las ya existentes. Me parece una enorme paradoja dar una Palma de Oro y cualquier otro premio a una película que no pueda verse en gran pantalla”.

Algunos especialistas han situado el debate en el terreno de la calidad: de la originalidad del producto de autor frente a la uniformidad que puede implicar estar en manos de una multinacional que produce a la vez que exhibe; y de la defensa de una experiencia de silencio y concentración ante la gran pantalla que, sin embargo, está disminuyendo ante otras formas de consumo. El cine en ordenador, televisor o móvil es cada vez más la opción preferida por numerosos espectadores, aunque paguen.

El debate, sin embargo, es más amplio y tiene que ver con la defensa de una identidad cultural y de una industria en transformación. La propia elección de un presidente, Macron, capaz de salpicar sus discursos de citas de pensadores es paradigma de una Francia que ha colocado la cultura y la educación en terreno protegido más allá de los partidos. Sarkozy fue adalid de la lucha contra la piratería. Y Hollande afianzó el gasto en educación y cultura en plenas oleadas de recortes. En España, mientras tanto, el Gobierno subió el IVA cultural y fue incapaz de proteger la industria de la piratería. El cambio en los modos de consumo cultural es imparable y las plataformas de pago solo pueden ser bienvenidas, pero la creación merece una política de apoyo por parte del Estado en la que Netflix, como otras grandes empresas, puede y debe ser también un aliado de los actores culturales. (FUENTE: El País)

iPhone 8: Una década después

Apple’s latest smartphone is the iPhone 7. Introduced last September, the iPhone 7 has the same 4.7ins and 5.5ins screen sizes as before, but with a number of key tweaks.

For starters, it’s the first iPhone to be offered without a headphone jack. This means that if you’re considering an upgrade you’ll be reliant on adaptors or lightning port ready headphones in order to listen to music.

Alongside the controversial decision to ditch the headphone port are a number of upgrades. The new iPhone comes with larger standard storage capacities, new cameras, more power and new colour. (SOURCE: The Week)